GRISELDA FANESE
lua de gris luar
en las perlas de las madréporas espera
para llegar
a las baldosas frias y pintadas
rodeadas
de caireles y fantasmas
de los guerreros del lugar.
EL CIELO CAYO SOBRE NOSOTROS
"El cielo cayó sobre nosotros.
Quiero decir que vivís entre fantasmas de
guerreros, ahora, vos,
el segador de trigo tierno de nuestras mañanas
de casi adolescencia.
El cegador.
Que has sido un dios por tanto tiempo
que habras de saber atravesar los espacios y los
tiempos
como el viento atravesaba las hojas de los álamos
en las chacras
de aquella cierta juventud.
Todo es nuevo. Sospecho que olas de angustia bajo
el asfalto,
nudos de miedo entre los pechos de las recién
casadas,
rumores de desastre junto a las criaturas que crecen
desaforadas en los vientres de las embarazadas,
cóndores devoradores de cadáveres en
los lechos de amor
están esperando que dejemos caer el último
respirar para obrar de una buena vez
y atraer hacia el mundo el Apocalipsis."
ESTE / OESTE
"Cuando estaba con vos
necesitaba las mesetas que se dejan ver
nítidas en días claros, desde nuestra
ventana.
Ahora, que tengo cerca la delgadísima línea
que divide lo que veo,
azul, castaño,
arriba el aire, la tierra abajo,
no te tengo.
Misteriosa compaginación de realidades,
mentirosas imágenes de una casi única
verdad, la dolorosa
insatisfacción, obligatoria elección
que me limita entre verte
y no verte.
Figura te desearía sobre el paisaje
que en este mismo momento te oculta y ni siquiera
huye en tu dirección."
MARZO
Bajo el cielo de marzo, la mujer o vida u hombre
que sale
a cantar al cielo de cada deseo realizado, en las
ciudades
que los dioses abandonaron hace veinte siglos, cuando
el hijo
supremo aparecio en el horizonte para vivir su pasión
que luego creímos nuestra los humanos de la
posteridad;
bajo ese cielo de marzo, digo, la mujer o vida u
hombre
conocedor de las ansias ocultas de sus semejantes,
toma una mano, besa, abraza y dice: "Hermano,
donde te habias demorado".
Es asi como se justifica la historia, los meteoritos,
y como los dinosaurios adquieren sentido y como puedo,
sentada en esta mesa, escribiendo ahora, saber
que mi poema envuelve a los amantes en su abrazo
de otoño.
Griselda Fanese